Las 4 estaciones
de la añada 2025
La degustación de esta añada 2025 estimulará sus sentidos: vista, olfato, gusto… Pero también el oído. La añada 2025 se descubre en música.
Jacques Offenbach – “The Barcarolle” - The Tales of Hoffmann
Acto 1
Una primavera en contratiempo
En los albores de esta esperada añada del primer cuarto de siglo, las lluvias abundantes y el frío lastraron la iniciación floral. En el desborre, del 3 al 7 de abril, y cuando las precipitaciones empezaron a escasear, el potencial ya estaba afectado. El recuento de racimos por cepa apenas fue ligeramente deficitario, pero el de bayas por racimo se redujo a la mitad.
Si concebimos una añada como una carrera –la Merlot como velocista y las Cabernet como fondistas–, esta salida resultó fallida. En una época en la que lo anómalo se convierte en norma, con un cambio climático que se expresa con estruendosa elocuencia en todas las estaciones, nuestro equipo se ocupa menos del rendimiento de la vid –utopía humana que pretende dominar la naturaleza– que de su robustez, inspirada en los seres vivos.
Esta capacidad de resiliencia constituye la esencia de la filosofía que hemos desarrollado en nuestro enfoque vitícola: devolver la vida a nuestros suelos vivos, enriquecerlos con materia orgánica para facilitarles la posibilidad de regular el régimen hídrico, de «actuar como tampón o esponja» a merced de los vientos, de un invierno demasiado suave, de las heladas primaverales o de la canícula estival.
En plena floración al final de la estación, del 22 al 31 de mayo, el acumulado de lluvias fue escaso. Escasa fue también la presión de las enfermedades.
Acto 2
Un verano fulgurante
El calor y la sequía se abatieron pronto sobre el viñedo e impidieron que las bayas engordaran, especialmente la Cabernet Sauvignon (70 % del encepamiento), lo que afectó aún más al futuro rendimiento. Un fenómeno generalizado en la denominación Pauillac, pero también en la Margaux y Saint-Julien. El nivel de estrés hídrico alcanzó cotas paroxísticas. Lejos quedan los tiempos de la gestión de los excedentes de agua, cuando el viticultor del Médoc se esforzaba por intensificar la competencia hídrica para que cada cepa diera lo mejor de sí. Puesto que el agua, definitivamente, no cayó del cielo, la vid recurrió a un subsuelo que, gracias a su riqueza orgánica, retuvo –en lugar de simplemente drenar– las lluvias torrenciales de la añada anterior. Impulsada por su incesante vitalidad, logró extraer ese recurso, gota a gota, para expresarse sin demora.
Apenas un mes después del envero –entre el 28 de julio y el 1 de agosto–, el equipo ya estaba al acecho para recoger las primeras bayas en su punto de madurez. El enfoque parcelario se definió aún más. La Merlot tuvo que vendimiarse casi desde la línea de salida, para preservar su frescura, su elegancia y su complejidad aromática. Su recolección comenzó a partir del 28 de agosto. ¿Un comienzo de la vendimia antes de septiembre? Que recuerde el viticultor, no hay precedentes.
Después, se requirió flexibilidad, agilidad y capacidad de reacción para llevar a la gran Cabernet Sauvignon hasta la plena madurez de los taninos de sus pepitas.
Acto 3
Un otoño bajo el signo de la cautela
96 días entre la floración y la vendimia. Solo 30 entre el envero y la madurez fenólica. El ritmo de esta última fase del ciclo vegetativo se aceleró, lo que la hizo ser aún más decisiva. Cayeron los récords de precocidad, y los rendimientos apenas alcanzaron los 30 hectolitros por hectárea para las Merlot… y solamente 20 para las Cabernet.
Hasta la recolección de la última parcela, el 23 de septiembre, el equipo intensificó su vigilancia y se armó de paciencia para preservar el equilibrio característico de nuestros vinos, entre potencia y refinamiento. Tras dos episodios lluviosos que nos hicieron albergar, en vano, la esperanza de un repunte cuantitativo, llegó la cosecha, de gran calidad y, un año más, indemne de podredumbre gris. Las uvas estaban maduras, los mostos concentrados. 13,4 % de media en bodega al término de la fermentación alcohólica.
Desde ese momento supimos que 2025 honrará más si cabe la leyenda de las añadas acabadas en 5.
Será, con todas las cautelas necesarias, un excelente Pichon Comtesse.
Acto 4
Un invierno para la leyenda
Si algo ha caracterizado siempre a Pichon Comtesse a lo largo de su historia de vinificaciones es no forzar la expresión del fruto. Hoy, el método es más delicado que nunca. Las vinificaciones de la década en curso se expresan en un mantra: más maceración, menos extracción. Desde las primeras horas, ante el potencial extremadamente elevado de una materia rica, nuestros volúmenes de remontado se limitan y su temporalidad se ajusta. Al simplemente macerarlos e infusionarlos, los mostos se expresan por sí mismos en la fase acuosa. Luego se ajustan al equilibrio a medida que avanza la fermentación alcohólica, sin apenas necesitar la mano del hombre.
Nuestras primeras catas de vinos secos evocan ya una venturosa afinidad: 2022, 2020… Quizá 2016 para unas Cabernet Sauvignon de excepcional nobleza, imperturbables y cinceladas, rozando una austeridad casi cisterciense. Con la increíble suavidad y la asombrosa complejidad aromática de las Merlot, se perfila la perspectiva de uno de esos grandes Pauillac con los que proyectarse hacia un futuro a largo plazo. Una simple pincelada, la energía floral de las Cabernet Franc, con sus notas distintivas de iris y de rosa rosada, viene a completar el equilibrio y a reafirmar el sello personal de Comtesse.
En la revelación del ensamblaje, en pleno invierno, la añada nos traslada cuarenta años atrás. Un ataque nítido, sin excesiva amplitud; un paso de boca voluptuoso; un final largo y sabroso. Sensaciones y emoción, en una estructura adecuada para la materia… Frente a las erupciones de potencia performativas, con un impacto espectacular como un shore break, Château Pichon Comtesse 2025 contrapone su densidad, profunda como el alma humana. Una Barcarola de Jacques Offenbach, interpretada al violonchelo.
Dentro de muchos años, cuando el tiempo haya revelado su verdad y la historia haya escrito su leyenda, Pichon Comtesse 2025 relatará su recorrido haciéndose eco de las más grandes añadas acabadas en 5. El tiempo, como siempre, se encargará de ello…
¡Porque lo mejor está por venir!
Descubra las añadas de Pichon Comtesse con música…
Al igual que una película tiene su banda sonora, en esta lista de reproducción cada añada tiene su propia melodía. Una canción como intérprete de nuestros recuerdos y sentimientos de ese año. Combinando la degustación con la música, las canciones le contarán una parte de nuestra historia.
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